El caso que hoy remueve al fútbol chileno aún está lejos de concluir. Aunque la Primera Sala del Tribunal de Disciplina de la ANFP resolvió sancionar con la desafiliación a San Marcos de Arica, el proceso todavía debe recorrer varias etapas antes de quedar completamente zanjado.
De acuerdo con lo informado por el propio club, los fundamentos de la sentencia serán notificados recién este viernes. Sólo a partir de ese momento comenzará a correr el plazo reglamentario de cinco días hábiles para presentar una apelación ante la Segunda Sala del Tribunal de Disciplina, recurso que la institución ya anunció que utilizará.
Mientras tanto, el calendario deportivo continúa avanzando.
Este sábado se disputará la última fecha de la fase regular del Campeonato de Primera B y posteriormente comenzará la liguilla por el ascenso. En ese escenario, San Marcos de Arica mantiene, por ahora, una realidad deportiva incuestionable: está matemáticamente clasificado para disputar dicha instancia.
Un campeonato que podría seguir mientras el caso continúa abierto
La gran incógnita es si la resolución definitiva alcanzará a dictarse antes del inicio o desarrollo de la liguilla.
Si la apelación aún no ha sido resuelta cuando arranque la etapa decisiva del torneo, podría sostenerse que el club mantiene plenamente vigentes sus derechos deportivos mientras no exista una resolución firme y ejecutoriada.
Bajo ese escenario, San Marcos no sólo podría disputar la liguilla, sino también avanzar rondas y mantenerse en carrera por el segundo ascenso a Primera División.
El escenario que nadie imaginaba
La situación adquiere un matiz aún más complejo si se proyecta en el tiempo.
Uno de los escenarios posibles es que el cuadro ariqueño dispute normalmente la liguilla mientras se resuelve la apelación ante la Segunda Sala. Si el procedimiento disciplinario se extiende más allá de la competencia deportiva, podría ocurrir que el club incluso alcance la final y obtenga el ascenso en la cancha antes de que exista una resolución definitiva sobre su situación institucional.
En ese contexto surgiría una pregunta inédita:
¿Qué ocurriría si un club sancionado en primera instancia logra ascender deportivamente mientras aún mantiene recursos pendientes?
El factor TAS
La complejidad aumenta considerando que el propio club anunció que agotará todas las instancias jurídicas disponibles, incluyendo acciones fuera de la estructura disciplinaria de la ANFP.
Si la Segunda Sala confirmara la desafiliación, la institución podría intentar llevar el conflicto ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), instancia internacional que ha intervenido en diversos conflictos deportivos alrededor del mundo.
En tal caso, la discusión podría dejar de centrarse exclusivamente en la desafiliación para incorporar otro elemento:
la validez de los derechos deportivos obtenidos durante el campeonato.
Más que una sanción, una disputa sobre méritos deportivos
El debate ya no sería únicamente si la desafiliación corresponde o no.
También podría plantearse si un eventual ascenso conseguido en la cancha puede ser desconocido posteriormente mientras continúan existiendo recursos pendientes de resolución.
La pregunta adquiere especial relevancia debido a la diferencia detectada entre las Bases de Primera B y las de Primera División respecto de los efectos de una desafiliación sobre la tabla de posiciones. Mientras en Primera División se menciona expresamente la desafiliación dentro de los supuestos que generan la reasignación de resultados, en Primera B la redacción se limita a la pérdida de categoría.
Esa diferencia ha alimentado una discusión interpretativa que podría transformarse en uno de los argumentos centrales de la defensa del club durante las próximas semanas.
Un desenlace todavía lejano
Por ahora, lo único concreto es que el proceso disciplinario aún no ha concluido, que la apelación todavía no ha sido presentada y que el campeonato seguirá desarrollándose normalmente mientras se esperan nuevas resoluciones.
En consecuencia, un escenario que hasta hace pocos días parecía imposible hoy ya forma parte de las hipótesis que observan dirigentes, abogados e hinchas: que San Marcos de Arica continúe avanzando deportivamente, dispute la liguilla e incluso alcance un eventual ascenso mientras paralelamente mantiene abierta una de las batallas jurídicas más importantes de su historia reciente.


