Un innovador estudio matemático, químico y anatómico logra cuantificar por primera vez la cantidad de mineral utilizado en cuerpos de adultos Chinchorro, aportando evidencia científica clave que refuerza el Valor Universal Excepcional de esta cultura.
Un salto cualitativo fundamental para la arqueometría y la antropología física regional se consolida con la reciente publicación liderada por el destacado investigador y director del Centro de Gestión Chinchorro de la Universidad de Tarapacá, el Dr. Bernardo Arriaza Torres. El artículo, titulado «Assessing manganese mass in adult Chinchorro mummy preparation» («Evaluación de la masa de manganeso en la preparación de momias de adultos Chinchorro» en español) y publicado por la prestigiosa revista internacional Journal of Archaeological Science: Reports, revela por primera vez la escala real de inversión tecnológica, obtención de minerales y logística detrás de estos milenarios rituales fúnebres.
El trabajo liderado por la Universidad de Tarapacá, se desarrolló con la colaboración de investigadores del Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación, Universidad de Santiago de Chile, el Departamento de Arqueología de la Universidad de Durham, Reino Unido y el Departamento de Anatomía de la Universidad de Otago, Nueva Zelanda y gracias al financiamiento de Fondecyt 1250092.
A través de un innovador flujo de trabajo metodológico que combina la modelación geométrica del cuerpo humano con análisis de materiales mínimamente destructivos, el equipo de investigación liderado por el Dr. Arriaza junto a los coautores Arnoldo Vizcarra, Gleen Foos, Dra. Vivien Standen y Dra. Siân Halcrow, logró responder a una interrogante arqueológica histórica: ¿cuánto manganeso se requería realmente para el proceso mortuorio de una momia negra de la cultura Chinchorro?
Un hallazgo de alto impacto científico
La relevancia científica de este estudio radica en que trasciende las descripciones cualitativas —que históricamente catalogaban el uso del mineral de manganeso como «intensivo» o «abundante»— para ofrecer un marco cuantitativo preciso. Utilizando como referencia principal el cuerpo preservado de un individuo adulto masculino del sitio arqueológico Morro 1 (Arica), los científicos calcularon que la masa total de la capa externa oscilaba entre los 1,6 y los 2,4 kilogramos. Al integrar la concentración real del mineral obtenida mediante mapeo elemental por espectrometría (SEM-EDX), se determinó que la preparación requería aproximadamente hasta 1,4 kilogramos de manganeso puro por individuo.
Este hallazgo demuestra que la momificación de estilo negro (desarrollada con mayor sofisticación entre el 4000 a.C. y el 2800 a.C.) no era un proceso simple o al azar. Por el contrario, implicaba una cadena operativa sumamente organizada. Revela que la cultura Chinchorro, una sociedad cazadora, recolectora y pesquera del periodo Arcaico, podría haber operado además como minera dado el nivel de uso del manganeso, poseyendo una deliberada estrategia de explotación local, capacidades de transporte, procesamiento y estandarización de procedimientos para el tratamiento de las superficies corporales y con participación de hombres y mujeres Chinchorro. Adicionalmente, el estudio abre nuevas e importantes líneas de discusión académica sobre los efectos en la salud y la potencial toxicidad por la exposición prolongada a este pigmento negro de manganeso en las poblaciones arcaicas que habitaban la costa del Desierto de Atacama.
El Dr. Arriaza señala: «Esta investigación nos ayuda a cuantificar el uso de materias primas para profundizar en la organización social de los Chinchorro y, gracias a la colaboración académica, nos da la oportunidad de posicionar el legado Chinchorro en el escenario internacional».
Respaldo científico al Patrimonio Mundial
Más allá de su innegable valor para la comunidad académica e internacional, esta publicación se transforma en una herramienta de posicionamiento institucional que robustece de manera científica la condición de los Asentamientos y Momificación de la Cultura Chinchorro como Sitio del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Al proporcionar evidencia empírica sobre la sofisticación técnica y la complejidad cognitiva de esta cultura milenaria, el estudio valida directamente el Criterio de Valor Universal Excepcional (VUE) que otorgó la protección mundial a este territorio. La investigación confirma que la tecnología fúnebre Chinchorro representó un esfuerzo humano y técnico sin comparación en la prehistoria americana, consolidando a la Universidad de Tarapacá en la vanguardia de la producción de ciencia con identidad regional y alcance global.


