San Marcos de Arica puso fin a una primera rueda memorable, pero lo hizo con un golpe que obliga a encender las alertas. La derrota por 1-0 ante San Luis en Quillota —gol de Fabián Pastenes a los 27’— significó la segunda caída del año para el equipo de Iván Sandrock, y además la segunda consecutiva luego de haber sostenido una racha histórica de 13 fechas invicto.
Aun así, el balance general sigue siendo sólido: el Bravo del Morro continúa en puestos de liguilla, competitivo, con identidad y muy cerca del puntero en una tabla apretada que deja todo abierto para la segunda parte del torneo.
Un cierre amargo, pero no determinante
El duelo en el Bicentenario Lucio Fariña fue áspero, trabado y con pocas ocasiones claras. San Marcos tuvo aproximaciones —remates de Melivilú, Donadell, Guerra y un tiro al palo de Cubillos—, pero le faltó finura en el último toque.
San Luis aprovechó la suya: un cabezazo letal de Pastenes tras un córner. Desde ahí, el cuadro ariqueño empujó, movió el banco y buscó variantes, pero no logró romper la resistencia quillotana.
Más allá del resultado, el equipo mostró competitividad, intensidad y una estructura que no se desordena incluso en desventaja.
La racha que sostiene la ilusión
Perder dos partidos seguidos duele, sobre todo después de una campaña tan sólida. Pero también es cierto que:
- San Marcos solo ha perdido dos veces en toda la primera rueda.
- El equipo de Sandrock fue líder, fue escolta, y se mantuvo invicto durante 13 fechas, algo que muy pocos clubes pueden exhibir.
- El rendimiento colectivo y la madurez táctica han sido sello del proceso.
Nada de eso desaparece por un mal cierre.
Momento de ajustar y potenciar
La derrota deja una señal clara: para sostener la pelea arriba, el plantel necesita refuerzos específicos que aumenten la profundidad y la capacidad de respuesta en partidos cerrados como este.
El propio desarrollo del encuentro mostró dónde están las urgencias:
- Más variantes ofensivas para romper defensas cerradas.
- Mayor peso en el recambio para sostener intensidad.
- Afinar la finalización, que fue clave en Quillota.
La dirigencia y el cuerpo técnico ya miran la segunda rueda con esa convicción: reforzar sin desarmar lo bueno.
Sandrock sigue firme: campaña notable y un equipo competitivo
El trabajo del entrenador no se discute. San Marcos juega con convicción, compite en todas las canchas y ha recuperado la identidad que la hinchada exige. El equipo está en zona de liguilla, a corta distancia del líder y con un rendimiento que invita a creer.
La derrota duele, sí, pero no cambia la foto completa:
San Marcos cerró una primera rueda muy positiva y con argumentos reales para pelear el ascenso.


