Con un inédito despliegue colaborativo junto al Coro y al BAFUT, el elenco universitario coronó una emotiva jornada de celebración musical en el Aula Magna junto a las familias ariqueñas.
El resonar de las cuerdas, la destreza del pandero y el contagioso canto estudiantil marcaron una de las jornadas conmemorativas más significativas del calendario cultural universitario en el Campus Velásquez. Ante un Aula Magna entregada al ritmo de la música, el público ariqueño disfrutó de un reencuentro cargado de arraigo, tradición y profunda emoción compartida.
Con más de dos décadas de historia, la hermandad universitaria reúne hoy a más de 40 integrantes entre titulados y estudiantes vigentes, consolidándose como una vibrante embajada cultural de la región gracias a sus presentaciones en países como México, Colombia, Perú y Bolivia.
La velada ofreció un despliegue artístico inédito al articular sobre un mismo escenario a los tres elencos artísticos de la Dirección General de Vinculación con el Medio (DGVM). La apertura estuvo a cargo del Coro y el Ensamble de Cuerdas, seguidos por la fuerza identitaria del Ballet Folklórico. El broche de oro de la noche llegó con el esperado arribo al escenario de la Tuna UTarapacá, agrupación que durante su presentación estelar desplegó toda la alegría de su tradicional repertorio, coronando la jornada ante el aplauso cerrado y la complicidad total del público.
Tras la conmemoración, la directora general de Vinculación con el Medio de la Universidad de Tarapacá, Dra. Daniela González Érber, destacó el sentido de pertenencia de la agrupación. «Vivimos los 22 años de la Tuna con una presentación que no solo muestra el gran talento que tienen nuestros estudiantes de la Universidad de Tarapacá que conforman la Tuna, sino que además pudimos ver cómo se complementan con los otros elencos (…). Es una noche magnífica de celebración de los 22 años de nuestra Tuna universitaria», expresó la directiva.
En tanto, el director del elenco, Claudio Mena Chamorro, valoró el reencuentro con sus seres queridos. «Fue un ambiente muy familiar. Siempre la Tuna tiene esta rotación de integrantes nuevos cada vez, y que sus familias puedan ver lo que hemos trabajado todo este tiempo es muy valioso», manifestó.
La recepción ciudadana ratificó la relevancia de mantener una cartelera artística abierta y accesible para la capital regional. Así lo valoró Yasmín Valdebenito, asistente al concierto, quien señaló que «ha sido una de las cosas más lindas que he visto (…) un espectáculo impecable, sin ningún problema, de alto contenido cultural (…). Agradezco infinitamente que sea gratuito, que esté al alcance de la comunidad y que quienes se encarguen de entregar estos espectáculos tengan tan linda participación con nosotros, con la comunidad».


