Estudiantes del Colegio Adolfo Beyzaga conocen el impacto de la tecnología hídrica en la Planta Lluta

Un grupo de estudiantes de 4° Medio del Colegio Adolfo Beyzaga Ovando vivió una experiencia de aprendizaje en terreno al visitar la Planta de Ósmosis Inversa Lluta, perteneciente a Aguas del Altiplano. La actividad, guiada por los especialistas de la sanitaria, permitió a los jóvenes conocer de primera fuente el funcionamiento, la tecnología y la historia de esta infraestructura clave para la región.

El recorrido no solo abordó el proceso técnico del tratamiento del agua, sino que se transformó en un aula abierta para la asignatura de Lenguaje y Literatura, liderada por la profesora Pía Díaz. Los alumnos pudieron familiarizarse con los tecnicismos y el vocabulario propio de la industria, conectando la teoría escolar con el mundo laboral y científico.

Para la docente a cargo, la instancia cumplió un rol pedagógico fundamental: “Fue muy importante para los alumnos conocer esta planta, ya que estamos trabajando en una unidad sobre comunidades especializadas. Descubrir el lenguaje técnico que se utiliza en estas instalaciones y comprender su historia es clave para enriquecer su conocimiento, dándole un contexto real y práctico a los contenidos que desarrollamos en clases”, destacó Pía Díaz, profesora de Lenguaje y Literatura del Colegio Adolfo Beyzaga.

Desde la sanitaria destacaron el valor de estos encuentros, los cuales buscan despertar vocaciones tempranas y promover la educación ambiental en las nuevas generaciones.

“Recibir a jóvenes estudiantes es una oportunidad que valoramos enormemente. Ver su interés y responder a sus inquietudes nos motiva a seguir abriendo nuestras puertas. Esperamos que esta visita haya aportado tanto conocimiento técnico como una mayor conciencia sobre el valor estratégico del agua en nuestra región”, señaló Orlando Vargas, jefe del Departamento de Producción de Aguas del Altiplano.

A través de estas iniciativas, Aguas del Altiplano refuerza su compromiso con la comunidad local y la educación, abriendo espacios que permiten visibilizar la gestión responsable del recurso hídrico en las zonas áridas del país.