Profesores de Historia reviven sendero tropero y redescubren los aleros de Pachama

Una experiencia marcada por la historia, el patrimonio y el contacto directo con los vestigios de antiguas rutas caravaneras vivieron tres profesores de Historia del Colegio San Jorge, quienes participaron en el trekking histórico organizado por Arica Barroca 2026 a través del sendero tropero que une las localidades de Chapiquiña y Pachama.

La travesía reunió a cerca de 30 caminantes que recorrieron siete kilómetros de un antiguo camino ubicado entre los 3.300 y 3.400 metros sobre el nivel del mar, acompañado por guías locales y atravesando un tramo que conserva evidencias del histórico Qhapaq Ñan, la extensa red vial andina desarrollada por los incas.

Tras aproximadamente tres horas de caminata, con pausas para hidratación y adaptación a los efectos de la altura, los participantes llegaron a uno de los puntos más sorprendentes del recorrido: una gran caverna acompañada por aleros rocosos que muestran claras evidencias de haber sido utilizados por arrieros y pastores de la zona.

El guía local, Altivero Pérez, explicó que el lugar conserva vestigios de antiguos espacios destinados al descanso del ganado, además de áreas con vegetación y escurrimientos de agua que favorecieron históricamente su ocupación.

El acceso al conjunto de cuevas y aleros requiere descender una pronunciada quebrada y desplazarse por improvisados senderos marcados en la roca, lo que convierte la visita en una experiencia desafiante, pero altamente gratificante para quienes deciden explorar esta variante del trayecto hacia Pachama.

Conexión con los ancestros

Los docentes destacaron el profundo impacto emocional y educativo que significó recorrer una ruta utilizada durante siglos por pueblos originarios, caravanas de intercambio y tropas de arrieros.

“Es una experiencia maravillosa y única. Es como vivirlo por primera vez, produciéndose una conexión con la naturaleza y con nuestros ancestros. Lo más impactante es descubrir estas cuevas, que forman parte de una aventura extraordinaria”, expresó la profesora Isvara Lagos.

Por su parte, Gabriela Berríos señaló que la experiencia permite comprender de manera más profunda el patrimonio cultural de la región.

“Vivir nuevamente esta experiencia me hace valorar en toda su dimensión que existe una cultura viva. Es imposible valorar este patrimonio sin conocerlo directamente”, afirmó.

En tanto, el docente Jorge Aguirre destacó la posibilidad de recrear las antiguas dinámicas de movilidad e intercambio que caracterizaron a los Andes.

“Hemos revivido las rutas que recorrieron nuestros antepasados, desde los tiempos de los incas hasta los caminos troperos y muleros. Uno imagina el tránsito de la plata desde Potosí y las largas jornadas que debían realizar quienes transportaban cargas hasta Arica”, reflexionó.

Un patrimonio aún por investigar

La magnitud de la caverna y los aleros llamó especialmente la atención de los participantes. En el lugar aún pueden observarse vestigios de ocupaciones humanas, incluyendo restos de antiguos fogones y evidencias que podrían aportar nuevas claves para comprender la historia de estos espacios.

Diversos estudios realizados en la precordillera de Arica indican que estas formaciones podrían corresponder a ocupaciones que abarcan desde el período Arcaico Temprano hasta el Arcaico Tardío, entre los 8.000 y 1.000 años antes de Cristo. Asimismo, se han registrado pinturas rupestres de tonalidades ocres asociadas a antiguos grupos de cazadores y recolectores.

Las investigaciones desarrolladas desde las décadas de 1980 y 1990 han permitido documentar y datar sistemáticamente numerosos aleros de la precordillera ariqueña y del área circumpuneña.

Los estudios señalan que estos espacios fueron utilizados por grupos prehispánicos, caravaneros y pastores desde el Período Formativo Temprano (1.500 a.C. –400 d.C.), manteniendo su ocupación durante siglos posteriores.

Cierre de Arica Barroca 2026

Para la investigadora e historiadora Magdalena Pereira, la caminata constituyó un significativo cierre para la programación de Arica Barroca 2026.

“Es un bonito cierre de actividades, donde las personas pudieron caminar por el Qhapaq Ñan y experimentar directamente un hito patrimonial en todos los sentidos”, destacó.

La actividad permitió a los participantes no solo recorrer una antigua ruta de tránsito andino, sino también redescubrir un patrimonio arqueológico y cultural que continúa revelando nuevas historias sobre la ocupación humana de la precordillera de Arica y la vigencia de sus caminos ancestrales.