San Marcos de Arica y Deportes Iquique igualaron 0-0 en el estadio Carlos Dittborn, en duelo correspondiente a la segunda fecha del Grupo A de la Copa Chile 2026, zona que también integran Coquimbo Unido y Deportes Limache, elencos que recién verán acción a mediados de año cuando se reanude la fase grupal.
El cuadro dirigido por Francisco Sandrock sumó apenas un punto en esta llave tras los dos encuentros consecutivos frente al clásico rival. El balance es amargo: en el debut, los “Dragones Celestes” golearon por 4-0 en el Tierra de Campeones, y ahora, pese a mejorar en intensidad y orden defensivo, los ariqueños no lograron romper el cero ante un rival que administró el trámite y apostó por transiciones rápidas.
San Marcos mostró mayor cohesión en mediocampo y un mejor despliegue físico respecto al partido anterior, pero volvió a evidenciar dificultades en la generación de ocasiones claras. Iquique, por su parte, manejó los tiempos y buscó aprovechar errores locales, aunque tampoco consiguió profundidad para inquietar con real peligro.
El empate deja a los celestes del norte grande con un arranque cuesta arriba en el certamen, obligados a sumar en los próximos compromisos cuando el grupo entre en su fase decisiva.
Incidentes en la previa: fallas en el control y tensión en la tribuna Andes

El encuentro estuvo marcado por un grave episodio de seguridad antes del pitazo inicial. Un grupo de hinchas de Deportes Iquique logró burlar los controles de acceso e ingresó hasta la tribuna Andes, pese a que no existía venta de entradas para público visitante y a que, en teoría, comenzaba a regir el nuevo registro obligatorio de hinchas para acceder al estadio.
Las medidas simplemente no funcionaron.
Una vez dentro del recinto, los simpatizantes iquiqueños comenzaron a lanzar cánticos provocadores hacia la barra local, lo que generó la reacción inmediata de un grupo de barristas ariqueños que se desplazó para encararlos. La tensión escaló rápidamente en una trifulca que se extendió por varios minutos.
La situación obligó a intervenir a la seguridad privada del estadio e incluso al propio gerente del club, Germán Cavalieri, quien desde la cancha trepó las rejas para ingresar a la tribuna y colaborar en la contención del conflicto, intentando calmar los ánimos y evitar que el incidente pasara a mayores.
Tras el control del conato, los hinchas visitantes fueron desalojados del estadio.
El episodio vuelve a poner en cuestión la efectividad de los protocolos de seguridad y del sistema de registro de hinchas, que debía comenzar a operar justamente en esta fecha, pero que no logró impedir el ingreso de un grupo no autorizado ni evitar el riesgo para los asistentes locales.





