Miles de ariqueños y ariqueñas ascendieron en la madrugada del sábado 21 de junio la imponente cima del Cerro Sagrado para ser parte de un momento profundamente espiritual y cargado de identidad: la bienvenida al año 5.533 del Machaq Mara. Acompañados por el murmullo del viento y el latido de la tierra, los asistentes aguardaron con respeto y recogimiento la salida del sol, símbolo de renovación y conexión con los ciclos de la naturaleza.
La ceremonia, guiada por autoridades ancestrales, contó con ofrendas, música tradicional y palabras que invitaron a la reflexión y el agradecimiento. Niños, jóvenes y adultos unieron sus manos y miradas hacia el este, recibiendo los primeros rayos solares como un acto de renacer colectivo.
¿Qué significa el Machaq Mara?
Este “nuevo ciclo del tiempo” —como lo entienden los pueblos originarios aymara, quechua y otros del altiplano— marca el fin de la temporada de cosechas y el comienzo de un nuevo periodo agrícola. Más allá de lo productivo, representa una oportunidad para reencontrarse con los ancestros, renovar los vínculos comunitarios y reafirmar la armonía entre el ser humano y la Pachamama.




